Edgar Román, guantes de boxeo que tallan

El ex boxeador Edgar Román muestra el logo tallado de la AMB que no ha logrado entregar a Gilberto Jesús Mendoza, presidente del organismo

 Por: José Enrique Cuevas

Caracas/Jabeando/17-05-2018.- Con su traje de saltimbanqui (artista que realiza acrobacias y ejercicios de saltos y equilibrios ante el público, generalmente en espectáculos al aire libre o de carácter popular) Edgar Román, el púgil, solía elevarse sobre la última cuerda del cuadrilátero, lo que presagiaba para los aficionados que verían: arte, magia…y no pocas veces drama  como en el teatro griego, pero esta vez sobre cualquier ring del mundo en que se presentara este caraqueño, nacido en Catia, pero que boxeaba en representación del equipo Libertador del 23 de Enero.

Luego de esa entraba pintoresca, Román saludaba con gesto elegante y con paso adelante.  Luego se dirigía a su esquina y  se despojaba del traje de  arlequín. Quedando lista la escena para los actores,  en este caso los boxeadores, cuya final sería el triunfo o la derrota; la alegría o la tristeza, en el  más puro símbolo teatral.

“Soy en esencia un mimo (imitador, actor) en el teatro de la vida. Desde pequeño  tuve esa vena artística que me ha servido para acercarme al pueblo, especialmente a los niños en mis presentaciones con títeres”, indicó Román en reciente visita a la sede capitalina de las Glorias Deportivas de Venezuela,  ubicada en el Instituto Nacional de Deportes en La Vega.

Román recordó en aquella ocasión que sus ídolos fueron sin duda Chaplin (inglés) y Marcel Marceau (francés), los dos grandes  mimos del cine y el  teatro del siglo pasado y el presente.

DIO LA TALLA

Del Román boxeador sabemos que comenzó a los 12 años de eda, bajo la tutela del entrenador Armando Camacho, quien tenía su centro de entrenamientos en el Gimnasio La Cañada,  ubicado en la  Zona “F” de la parroquia 23 de Enero.

Además de su incursión en el boxeo aficionado, también se  dedicaba a la actuación en los teatros de calle, gran carga política-social que se daba a mediados de los 70 y 80 en esa populosa zona del oeste de Caracas.

“Eran tiempos difíciles para los artistas de calle. Pero yo estaba metido en todo, era pues: boxeador, titiritero, bufón, animador, histrión, actor, saltimbanqui y chocarrero”, rememoró.

El joven Román saltaba pues de las tablas del ring a las del teatro con gran naturalidad.

A finales de los setenta estudiaba Artes en la Universidad Central de Venezuela y teatro en la escuela Cristo Rey del 23 de Enero, a la par de su incursión como púgil aficionado.

En amateur fue campeón nacional en las categorías C, B, A y AA en Valencia, Los Teques y San Cristóbal. Representó al país en reconocidos torneos internacionales, regresando con medallas de bronces, en peso gallo (54 kilo) en las Copa de los Reyes de Tailandia y en países europeos como  Rumania y Bulgaria 1975.

De regreso no lo convocan otra vez a la selección nacional y  decide probar suerte en el boxeo profesional en el año 1977.

Falla en su primer intento por una faja nacional ante  Rafael “Pantoño” Oronó.  Pero el 12 de diciembre de 1980 venció a Wilfredo Padrón para ganar el título de peso gallo de  Venezuela

A los 63 años de edad, Román  dice: “No pude dar la talla como boxeador  élite porque fallé en la pelea por el título mundial ante el chicano Richie Sandoval (1984). Pero ahora tomo revancha  con el tallado artístico en madera y piedra”.

Tiene su taller en una antigua mueblería ubicada en el kilómetro 29 de la Carretera Panamericana, en el cual no se siente cómodo para realizar su trabajo: “Espero ayuda para conseguir un lugar mejor acondicionado y continuar aportartando al desarrollo cultural de país”, concluyó  el polifacético artista Edgar Román.

Un comentario sobre «Edgar Román, guantes de boxeo que tallan»

  1. Edgar Roman. Excelente boxeador de excelsa esgrima, buena defensa y muy guapo. Gran exponente del deporte venezolano, estoy gratamente sorprendido porque desconocia sus estudios en la UCV y en el Teatro Cristo Rey, ni su extensa labor social, lo que demuestra su gran fuerza de voluntad, inteligencia y deseos de superación… ¡Lo felicito!

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